Somos lo que comemos

La longevidad y calidad de vida de los países mediterráneos como España, Portugal, Italia, Grecia, entre otros, han dejado al descubierto que sí somos los que comemos.

Es por esto que expertos en temas de nutrición recomiendan seguir la dieta mediterránea, o al menos tener en cuenta algunos de sus aspectos como ingerir menos carnes y carbohidratos y por el contrario aumentar la ingesta de alimentos a base de vegetales y grasa monoinsaturada.

Y es que seguir esta dieta ayuda a nivelar los niveles de azúcar en la sangre, reducir el colesterol y los triglicéridos, tener un riesgo menos de sufrir enfermedades cardíacas y en general tener un mejor funcionamiento del organismo.

Pero, ¿qué es la dieta mediterránea?

La dieta mediterránea incorpora los elementos básicos de una alimentación saludable, además de una pizca de aceite de oliva y quizás un vaso de vino tinto. Incluye frutas, verduras, pescado y granos enteros.

Además, limita el consumo de grasas no saludables. El pan, sin mantequilla ni ninguna adición, y los frutos secos también desempeñan un papel importante en esta costumbre alimenticia.

Mientras que los lácteos no son alimentos principales en este tipo de dieta, si bien no se eliminan, si se reduce de manera significativa su consumo, y la recomendación es incluir leche descremada, el yogur sin grasa y el queso con bajo contenido de grasa.

¿Qué alimentos sugiere la dieta mediterránea?

  • Vegetales, con pequeñas cantidades de carne de res o pollo.
  • Granos enteros (avena, quinua, maíz, arroz integral), nueces y legumbres.
  • Alimentos que contengan cantidades altas de fibra.
  • Aceite de oliva como la fuente principal de grasa empleada para preparar y aderezar los alimentos.
  • Alimentos que se preparan y sazonan de manera simple, sin salsas ni jugos de la carne, sino con hierbas y especias naturales.

Pero el verdadero secreto está en las porciones que se ingieren, así que te presentamos algunas opciones para que inicies con este plan de alimentación. Recuerda que la clave está en consumir más vegetales, menos carbohidratos (1 por comida) y reducir la ingesta de carne roja.

Desayuno: galletas integrales y batido de yogur con piña.

Media mañana: aperitivo: variado de frutos secos, frutas desecadas y aceitunas.

Almuerzo: sopa de garbanzos. Albóndigas de merluza guisadas con papas y porción de uvas.

Onces: pan de semillas con aceite de oliva.

Cena: ensalada con pepino, aceitunas negras, cebolla y queso Feta. Salmón con verduras al papillote. Melocotón